Dando lugar

28 enero, 2007

¿Dormir con calcetines?

Barcelona lleva unos dias pelada por un frio castellano, como toda la península, imagino. Recuerdo un tiempo, años ha, en el que el frio me encantaba. Adoraba el dolor del viento helado al tocarme la cara. Me lo pasaba pipa pisando placas de hielo camino al instituto...
Ahora sé por qué: Por el calor posterior. Lo que me gustaba no era sólo el sufrimiento pasajero de quedarte tieso en el tránsito, pequeña dosis de tánatos que todos necesitamos. ¿O no?. Lo guay era llegar a clase y notar la calefacción, entrar en casa y meterte en la cama. Al mojarme los dedos con agua caliente, recuperanban, (recuperan) su color. Pero ahora ya no.
"En Levante no hace frio": ¿Para qué calefacción? ¿Para qué aislar las juntas de las ventanas? Total, aqui no hace frio. ¡Y un cojón de pato! Los inviernos de mis etapas valenciana y barcelonesa están marcados por lo mismo: El dolor osteomuscular de ir todo el dia encojida por el frio, contracturada toda yo.
Asi pues sólo puedo decir una cosa: cuanto más me acerco al mar, más añoro la primavera.

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