Dando lugar

29 noviembre, 2006

Dahl

Desde que duermo a 40 cm del suelo me levanto con más energia, pero no con más ilusión. Bueno, hace ya más de un mes que tengo la ilusión de tener internet e casa para no parasitar el del curro con estas cosas, pero Orange se te hace esperar, y no diré más que me caliento... En todo caso, la ilusión que me hacia se diluyó a los 15 dias de solicitar el alta.
Además se acerca la Navidad, o éso dicen: Ilusión 0'2 en mis escalas.
La desilusión de no ver nunca la obra de mi fachada terminada crece cada dia desde hace ahora un año justo, esa si.
Voy a dejar de escribir, que es muy temprano, y me desilusiono.

27 noviembre, 2006

Sieso

"sieso", nos vamos comunicado y vamos respondiendo, porque yo le tengo que decir algo a La Familia mafiosa a la que pertenezco antes de algún competidor solicite la mansión. Pero vamos, que yo lo que quiero acercarme a la gente, me da igual el lugar. Pero precisamente Jesus Pobre tiene una ventaja estratéjica, además de que cabemos muchos cómodamente.
Ay! Después de dias varios con bufanda al cuallo y "Kleenex" en mano sienta estupendamente repirar por las dos narinas!!!

23 noviembre, 2006

GSUS

La paz interior adquirida tras mi visita a la capital del medio levante español que da ya atrás. He volvido a más de lo mismo, y en iguales condiciones.
Eeen fin, como no hay mal que mil años dure, debo comunicar que veo un rayito de esperanza: Mi tia Pepa y su novia se van el puente de diciembre a La Rioja, a hacer la ruta del vino. Como de costumbre, mis ayegados sólo saben padecer... Y como son muy buenas me prestan su casa de Jesus Pobre otra vez. Asi pues, lanzo una invitación al aire para quien quiera acompañarme en mi retiro espiritual. El plan es conocido: campo, playa, barbacoa... Propongo excursión al monte y campeonato de parchís para esta edición.

14 noviembre, 2006

En el tren

Es inherente a mi persona el gusto por el desplazamiento. Ya no viajar, moverme. No tengo palabras para describir lo feliz que me hace ir dentro de un medio de transporte, y si es un tren, mejor que mejor. Con los años, además, he llegado a superar mi animadversión por la RENFE. Aunque hace tiempo que me cosqué de que no se puede estar siempre cambiando de sitio: Cansa, cuesta pelas, te alejas de la gente que encontraste y vas encontrando. Pero me gusta, no puedo evitarlo.
Como en la vida, lo que importa no es el destino, es el camino.

02 noviembre, 2006

La Ventana

Cierto es que el estrés mejora el rendimiento. Mi neura inicial me ha hecho producir bastante esta mañana. Y para reiniciar un poco el cortex acabo de hacer una travesura: He saltado por la ventana de la biblioteca a la escalera que lleva a la azotea, y desde allí me he llenado un poco de luz y aire otoñal, por fin. Parece mentira que mi curro esté dentro de un parque y desde dentro no se pueda ver nada. Un plan: Mientras pueda, me traeré un tapper y comeré fuera, en el césped (que no pastando, como pensará alguno...)

Infiltrados

Hago mias las palabras de Mireia Vazquez "Qué cabrón el Scorsese!". Su última aportación recuperó mi triste tarde de ayer. A pesar del final, discutible si quereis, sólo tengo una palabra: Superior.

Buenos dias con alegria!

No me voy a poner plañidera con mis desvanturas profesionales, ni evocaré el "burn out" de los cojones, sólo decir que me quedan 52 horas de mierda por delante.

01 noviembre, 2006

El Cambio

Hace más de una semana que me pongo una chaquetita al atardecer. He dejado de andar descalza. Y no sé cuándo exactamente, empezaron a volar a mi alrededor. Ellas, las moscas. Negras y zumbonas que vienen a incordiar. Y me pregunto: ¿Ahora?
Cuando llegaba la feria de mi pueblo, allá por mi cumpleaños, cuando estaba a punto de empezar el cole... En Septiembre llegaban. Entonces sólo significaban para mi una cosa: El verano se acabó.
Pero éstas llegan tarde, llegan ahora. Yo no sé cuánto medirá el coladero de la capa de ozono, ni cuánta masa forestal quedará en el 2046. El cambio climático y tal, no sé, no me lo acabo de plantear. Sólo sé que las moscas ya no saben en que mes están.

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,

de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.


LAS MOSCAS, A.Machado