Y ahora qué?
Se esta gestando el futuro inmediato. Me siento en la mesa del salón tamborileando los dedos, con la mirada perdida en las ventanas del edificio de enfrente, las lucecitas de sus televisores hacen las veces de fondo de pantalla. Esa imagen en la que perderse mientras oyes música en el ordenador, sin nada que hacer. Y mucho en lo que pensar.
Si que tengo cosas que hacer. Aun no he vivido un dia en el que me levantara pensando que todas sus horas eran sólo mias. Y pienso que estaría bien. Estaría de puta madre: No tener nada pendiente. Pero así no se puede. Si cada vez te buscas más cosas. De qué te quejas, paya? Si en realidad quiero hacerlo todo. Si sólo se vive una vez. Y este mundo es el único que tenemos ¿Me va a dar tiempo a todo?
Al final afirmo como otros: No se trata de hacer unas cosas y renunciar a otras. Si no de decidir en qué orden hacer unas detrás de otras. En eso me gasto los dedos, percusionando sobre la mesa.

