Dando lugar

31 agosto, 2006

Miradas Paralelas

Gracias a mi segundo fracaso en el intento de renovarme el pasaporte, el pasado martes acabé pisando el que resulta ser el mejor museo de Barna. El MNAC recoje un poco de todo lo bueno que ha habido en Cataluña desde el siglo X hasta nuestros dias, aprovechando las dimensiones imperiales de un edificio erigido con la excusa de expo universal del 29 en la falda del Montjuic. Una pasada, vaya. Entre las muchas joyicas que he tardado dos dias en mirar destaca el homenaje a la gelatina de plata que supone la siguiente exposición temporal. Acérquese quién pueda:
MIRADES PARAL-LELES
L’exposició, a través de prop de 250 fotografies, tracta de donar una àmplia visió del panorama de la creació fotogràfica a Espanya i Itàlia, a partir de la situació de postguerra que van viure aquestos països (tot i patir dues guerres diferents), fins a finals dels anys seixanta. Mitjançant la contemplació de les imatges, descobrirem les possibles afinitats o les confrontacions tan ètiques com estètiques de la creació fotogràfica que es feia en ambdós països, immergits en sentiments similars i en una realitat social, que no política, també semblant: Itàlia era un país perdedor i Espanya estava dividida entre vencedors i vençuts. És des d’aquesta òptica que l’exposició es planteja com una història d’imatges d’una època i no com una història d’autors.

23 agosto, 2006

Concurso fotografia

Por cierto, este fin de semana he organizado un concurso de fotografia en mi casa. así a lo bestia, a desarrollar en 48 horas. Creo haber pringao a todos los residentes en barcelona cuyo mail estaba en mi agenda. Quien quiera participar que avise YA (tengo que calcular cuánto alcohol hará falta...)

anonimato

No sé porqué no se puden poner comentarios anónimos. Por favor, quién tenga idea, tránmitame el saber. Gracias

22 agosto, 2006

Personalidad

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!
¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.

de "Veinte Poemas para ser leidos en el Tranvia" Oliverio Girondo

Un lugar llamado milagro

Baby, I've been waiting,
I've been waiting night and day.
I didn't see the time,
I waited half my life away.
There were lots of invitations and I know you sent me some,
but I was waiting for the miracle,
for the miracle to come.
I know you really loved me.
but, you see, my hands were tied.
I know it must have hurt you,
it must have hurt your pride
to have to stand beneath my window with your bugle and your drum,
and me I'm up there waiting for the miracle, for the miracle to come.
Ah I don't believe you'd like it,
You wouldn't like it here.
There ain't no entertainment and the judgements are severe.
The Maestro says it's Mozart
but it sounds like bubble gum
when you're waiting for the miracle,
for the miracle to come.
Waiting for the miracle
There's nothing left to do.
I haven't been this happy since the end of World War II.
Nothing left to do when you know that you've been taken.
Nothing left to do when you're begging for a crumb
Nothing left to do when you've got to go on waiting
waiting for the miracle to come.
I dreamed about you, baby.
It was just the other night.
Most of you was naked
Ah but some of you was light.
The sands of time were falling from your fingers and your thumb,
and you were waiting for the miracle, for the miracle to come
Ah baby, let's get married, we've been alone too long.
Let's be alone together.
Let's see if we're that strong.
Yeah let's do something crazy,
something absolutely wrong
while we're waiting for the miracle, for the miracle to come.
Nothing left to do ...
When you've fallen on the highway and you're lying in the rain,
and they ask you how you're doing of course you'll say you can't complain
If you're squeezed for information, that's when you've got to play it dumb:
You just say you're out there waiting for the miracle, for the miracle to come.
"WAITING FOR THE MIRACLE" L.Cohen